Han pasado más de 60 años desde que aquellos primeros ferroviarios decidieron crear la Hermandad y la Cofradía. Lo hicieron con ilusión y fervor, la misma ilusión y fervor que seguimos manteniendo en la actualidad. Hoy día son pocos los ferroviarios en activo que quedan en la Cofradía y muchos de ellos son de edades avanzadas. El grueso de los hermanos es de profesiones variadas, ya que, aunque en sus orígenes y como otras Hermandades de la ciudad, nacieron con un claro signo gremial, con el paso del tiempo, todas ellas se abrieron y siguen abiertas, como no puede ser de otra forma, a todos cuantos quieran pertenecer a ellas.

            Son muchos los proyectos, pero el prioritario es la restauración de toda la imaginería y el paso. Las imágenes habían sufrido alguna intervención poco afortunada, y el paso presenta algunas deficiencias que es preciso reparar. Ya llevamos restauradas, a base de mucho esfuerzo y sacrificio, las imágenes del Cristo (2.007), de la Virgen (2.009) y del Soldado Romano (2.010). El presente año se realizará la restauración de la Magdalena. Con ello pretendemos devolverles su esplendor original. Una vez concluidas las imágenes, le tocará al paso. Pero eso llegará en su momento y tendremos que estudiarlo detenidamente, ya que su coste es grande y nuestros recursos, escasos.

            Queremos que todos los hermanos se sientan realmente como tales, disfrutando de la vida de hermandad, integrándose plenamente en ella y participando activamente en los cultos y actividades que se programan.

            En nuestra apreciación, nos encontramos en un momento de transición. La renovada Junta Directiva está compuesta por gente joven que ha decidido ponerse manos a la obra y trabajar con ahínco para que la Cofradía brille como en sus mejores momentos. Sabemos que no es fácil, que requiere de un máximo esfuerzo, pero estamos convencidos de lograrlo y para ello trabajaremos con todas nuestras ganas e ilusión.